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Latifundio + ganado + soja = pobreza + desigualdad
Miguel Armoa
Una vaca pasta y se pasea en dos hectáreas y media. Más de ciento veinte
mil familias necesitan un lugar donde vivir y producir. Los números
indican que nuestro país sigue teniendo una de las peores distribuciones
de tierra en el mundo. Esta alta concentración de tierras en pocas manos
sigue siendo uno de los principales factores de retraso del país. La
producción ganadera y de soja está directamente relacionada con la
concentración de tierras. Es un modelo que genera los mayores índices de
pobreza, migración y desigualdad en los lugares donde se desarrolla con
más fuerza.
Si hay un tema que ha resonado de manera ininterrumpida y sistemática en
los últimos meses es sin duda la cuestión de la tierra en Paraguay.
Debates, artículos, campañas mediáticas, movilizaciones, ocupaciones, y
enfrentamientos, defendiendo las distintas posturas son la constante. Los
gremios representantes de las grandes propiedades de tierra han hecho una
fuerte campaña, e inversión, a fin de poner en entredicho, tratando de
«desmitificar», dos cuestiones fundamentales sobre la cuestión tierra que
afectan gravemente sus intereses. Saltan así dos preguntas fundamentales
que buscan soluciones más que respuestas ¿Existe un problema de tierras en
Paraguay? ¿Es la falta de tierra o la concentración de tierras en manos de
unos pocas personas, responsable de la pobreza campesina?
El comienzo: el remate de las tierras públicas
Al culminar la guerra de la triple alianza, el Paraguay tenía 97,8% de las
tierras públicas. De la mano de los presidentes Patricio Escobar y
Bernardino Caballero se remataron esas tierras estatales con los decretos
de 1883 y 1885. De 1885 a 1890 se vendieron más de 21 millones de
hectáreas de tierras fiscales (más de la mitad de la superficie del país).
De ellas, unas 18 millones de hectáreas fueron vendidas a capitalistas
extranjeros. Como consecuencia, esta problemática se extendió a lo largo
de todo el siglo xx. Durante la dictadura de Alfredo Stroessner, a través
del antiguo Instituto de Bienestar Rural (IBR), se dio paso a la «reforma
agraria» stronista, que repartió unas 6.976.071 hectáreas para la creación
de colonias agrícolas campesinas que, sin embargo, en gran parte
terminaron en manos de agentes de la dictadura. Muchas de las colonias
creadas entonces terminaron por desaparecer por la falta de asistencia
estatal.
Democracia terrateniente
En 1991 se dio a conocer, a través de un Censo Agropecuario Nacional,
cifras alarmantes en cuanto a la concentración de tierras en Paraguay.
Según dicho documento, el 50% de las propiedades existentes en el país con
menos de 20 hectáreas tenían acceso sólo al 6% de las tierras utilizadas
para las actividades agrícolas y ganaderas. En contrapartida, el 1% de los
propietarios con más de 1.000 hectáreas tenía en su poder más del 77% de
la superficie agropecuaria, el 46% de la superficie total del país.
La tierra hoy
Pese a que no se volvió a realizar un censo agropecuario para el 2001, no
existe indicio alguno de que esta tendencia se haya revertido. La encuesta
agropecuaria 2002 del Ministerio de Agricultura y Ganadería evidencia que
esta tendencia a la concentración de tierras no ha retrocedido. Todo lo
contrario: el 83% de las propiedades de todo el país con menos 20 hectárea
abarca apenas el 5,9% de la superficie de explotaciones agropecuarias. En
cuanto a las grandes propiedades, de más de 1.000 hectáreas, apenas 1,1%
de propietarios administra el 74,7% de la superficie agropecuaria. En diez
años se incrementaron apenas un 6% las nuevas propiedades, mientras que la
superficie agropecuaria creció más de cuatro millones. Este crecimiento
territorial benefició sobre todo a los grandes propietarios que aumentaron
sus posesiones en más del 18 % en relación con el censo de 1991.
Campesinos y sin tierra
Una alta concentración de tierras como la expuesta inevitablemente trae
consigo problemas sociales, sobre todo en un país donde el recurso
principal de producción y economía sigue siendo su suelo. Por ello, la
población campesina es la más afectada por su escasa capacidad económica,
técnica y tecnológica. Desde la venta de las tierras públicas fue este
sector el más excluido. Un sector importante del campesinado es el de los
sin tierra. La encuesta integrada de hogares de la dgeec del 2002 señala
que existen unas 121.658 familias. Esto, multiplicado por la cantidad de
miembros de familias rurales promedio (5), da un aproximado de 608.290
personas.
Muchas hectáreas, poca producción
Muchas son las discusiones sobre las implicancias que trae la alta
concentración de tierra. Según el Ing. Alfonso Pastor, las grandes
propiedades favorecen la especulación y la improductividad de las tierras.
«Si uno tiene una gran extensión de tierra no se esfuerza en aplicar más
tecnología. Si yo tengo 2 o 10 hectáreas lo que debo hacer para aumentar
mis ganancias es invertir en tecnología y hacerla más productiva. Si vos
tenés sólo 10 o 20 hectáreas podés tener 50 vacas holando en piecita, con
aire acondicionado; pero si tenés 500 hectáreas le vas a tener a tus 50
vacas esparcidas pastando por ahí, desperdiciando superficie».
Éxodo
Para el sociólogo Tomás Palau, «la tierra es el problema social más
importante porque es la madre de las desigualdades, de la desocupación
campesina, de su expulsión». Junto a la pobreza rural, el problema de la
migración campesina es uno de los más alarmantes. Según datos del Centro
de Documentación y Estudios (CDE), elaborados por Quintín Riquelme, de
1992 al 2002, el 6% de la población rural había dejado su tierra. El
departamento Central aumentó su población de 1992 al 2002 unos 496.856
habitantes; y del 2002 al 2005 unos 375.674.
La paradoja del auge de la ganadería, de la soja y el aumento de la
pobreza
La ganadería paraguaya y la producción de soja están pasando por un gran
momento. Según informes del Banco Central, en el primer trimestre de este
año el Producto Interno Bruto (PIB) paraguayo, la producción total del
país creció un 7,6%. A ello han aportado la ganadería y la agricultura
(sobre todo la soja) un 3,5%, casi la mitad. Sin embargo, según admite el
mismo organismo estatal, estos niveles actuales del crecimiento económico
no llegan a aquellos que viven bajo la línea de pobreza. La encuesta
permanente de hogares del 2007 indica un aumento de cuatro puntos de la
extrema pobreza con respecto al 2005. Y la razón es simple: estas
actividades productivas son altamente tecnificadas y no producen fuente de
trabajo. Unas pocas personas pueden manejar campos de miles de hectáreas.
No existe problema de tierras en Paraguay, para las vacas
Datos aportados por técnicos de la Asociación Rural del Paraguay señalan
que la superficie desarrollada por la ganadería abarca 24 millones de
hectáreas; el 60% del país. En la encuesta 2002 existían unas 9.300.000
cabezas de ganado. Suponiendo que hayan llegado a alcanzar unas 10.000.000
de cabezas, esto supondría que cada vacuno tiene a su disposición unas 2,4
hectáreas Aún teniendo en cuenta la superficie de arroyos y cerros y la
cantidad de supuestas «tierras marginales», representa un desperdicio
total de suelo y una enorme improductividad. El 60% del país está en poder
de 10 millones de vacas. Una cifra que denota gran injusticia teniendo en
cuenta la cantidad de personas que no tienen tierras. La ganadería, en
especial, es una actividad de mucha inequidad. Según la última encuesta,
el 90% de las fincas de una a cincuenta hectáreas sólo poseen el 20% del
ganado del país, mientras que el uno por ciento de las propiedades de más
de 1000 hectáreas concentra el 58%.
Fiebre de soja
Por el vertiginoso crecimeinto, es difícil precisar la situación actual de
las propiedades que producen soja. Del año de la encuesta a esta parte,
hubo un aumento 1.115.000 hectáreas aproximadamente de cultivos. Es
marcada la tendencia de este rubro a cultivar a gran escala. Actualmente
representa el 60% de la producción agrícola y su tendencia amenaza con
acaparar toda la agricultura. El factor soja se adhiere al problema de
concentración tierras. «Esto produce una reconcentración al ser absorbidas
las pequeñas propiedades por las de mediana escala«, según Palau. La
encuesta del MAG resalta la disminución de las fincas menores a 5
hectáreas en un 9%, lo que pudo aumentar teniendo en cuenta el avance de
la soja.
Los departamentos sojeros favorecen la migración y la desigualdad
Teniendo en cuenta que las actividades ganadera y de la soja son rubros
extensivos, los departamentos donde más se desarrollan dichas actividades
son las que mayor concentración de tierra tienen. Estos departamentos
presentan coincidentemente las mayores cifras de pobreza y migración del
país. Los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Canindeyú y Caaguazú son,
en ese orden, los de mayor superficie cultivada de soja. Alto Paraná, el
más grande productor de soja del país, según el último censo nacional,
pasó de ser un receptor de migrantes a expulsor neto. Caaguazú, Itapúa y
Canindeyu, por su parte, presentan los más altos índices de desigualdad
según el coeficiente Gini (método científico de medición de la
desigualdad). Alto Paraná tiene la más alta cifra de desempleo abierto
después de Central.
Los departamentos ganaderos son los que tienen más pobres
En cuanto a los departamentos ganaderos, San Pedro, Concepción y Caaguazú
son los principales en la región oriental, mientras que en la región
Occidental lideran Presidente Hayes y Boquerón. Presidente Hayes es el
máximo departamento ganadero del país. Los indicadores de pobreza del
Censo 2002 apuntan como los departamentos más pobres a los departamentos
de Concepción, San Pedro y Caaguazú, en ese mismo orden. También del 2002
saltan como departamentos con mayor desempleo abierto los departamentos de
Boquerón y Presidente Hayes, territorios con mayor población indígena
pobre. En materia de migración, los departamentos ganaderos de San Pedro,
Paraguarí, Caaguazú y Concepción se ubican como los más expulsores después
de Asunción, Caazapá y Alto Paraguay (también ganadero).
Publicado en E’a el 7 de agosto de 2008,
periódico de análisis de Paraguay. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con
fines informativos y educativos.
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